¡FAVA VA!

Con este grito de batalla es que arrancamos la construcción de la Colección FAVA. Algo necesariamente urgente en la realidad artística y cultural chilena y que tiene como punto de partida el establecer un diálogo entre obras de arte que mapean y conectan diferentes territorios y geografías dentro y fuera de Chile, estableciendo con esto nuevas redes de pensamiento.

Es así como la Colección FAVA surge como una respuesta a varios factores que no son únicos en Chile y que también están presentes en la mayoría de las diferentes escenas culturales de Latinoamérica:

1. El desentendimiento por parte del Estado en las últimas décadas del apoyo cultural a instituciones culturales y museos, y la falta de apoyo a la construcción de colecciones artísticas públicas dentro de estos recintos;
2. La falta de coleccionismo privado y de filantropía que apoyen estas labores;
3. La necesidad de vincular la producción artística con el compromiso social.

Alfredo Jaar, artista chileno radicado en Nueva York, dice en una de sus obras ‘Cultura = Capital’, 2012 (letrero luminoso en fachada de diferentes instituciones culturales) entendiendo con esto que la actividad cultural también es generadora de actividad económica, pero más importante también de capital social. Por tanto, la Colección FAVA propone el entendimiento de la producción artística no solo dentro de la generación de una plusvalía económica, sino también de una plusvalía cultural, siendo la producción artística aquella que genera ideas que cuestionan y proponen alternativas a las estructuras en las cuales vivimos. Así, la obra artística existe no como un objeto de lujo accesible solamente para una elite, sino como un espejo/reflejo de diferentes realidades y como una ventana que permite vislumbrar y pensar la construcción de otras posibles realidades.

A través de la formación de la Colección FAVA queremos proponer otro tipo de colección, una colección en constante construcción, donde las primeras obras funcionan como los cimientos que le dan estructura y proponen rutas para el futuro crecimiento de la misma. Las obras elegidas funcionan entonces como una caja de herramientas que nos permiten deconstruir los mapas existentes para poder trazar nuevos mapas físicos, mentales y sentimentales que permitan pensar nuevas rutas y cartografías que cuestionan tanto el aislamiento de Chile del resto de las geografías del continente americano, pero que también investigan el trazo de nuevas geografías al interior de Chile mismo.

La idea es que la Colección FAVA antes de instalarse en un lugar fijo transite por diferentes localidades de Chile, funcionando como un museo móvil, que está inspirado tanto por la idea de carpa de la cantante chilena Violeta Parra, así como en el proyecto ‘Video Trans Americas’ (1973-1976) del artista chileno Juan Downey. En diciembre de 1965 Violeta Parra inauguró en el sector de La Cañada, en La Reina, a las afueras de Santiago una carpa de circo, lo que ella llamo una ‘Universidad Nacional del Folclore”, que estaba inspirada en los recuerdos de los circos nómades en los que Parra cantaba de joven. Ahí, de día, se daban talleres de guitarra, pintura y artesanía; de noche la carpa se transformaba en una peña. “Aquí se escucharán las canciones desconocidas, las que brotan de las mujeres campesinas, las quejas y alegrías de los mineros, las danzas y la poesía de los isleños de Chiloé”, escribió Violeta. Downey, mientras tanto, viajó de 1973 a 1976 de Nueva York hacia las Américas, haciendo escalas en Texas, México, Guatemala, Perú, Bolivia y Chile, mientras filmaba a las diferentes comunidades que se encontraba durante el viaje. Del proyecto de viaje y registro al que llamo ‘Video Trans Américas’ Downey dijo: “muchas de las culturas de las Américas existen hoy en total aislamiento, sin tener conciencia de la variedad de mitos que comparten. Este viaje en automóvil está diseñado para desarrollar una perspectiva holística entre las varias poblaciones que habitan el continente Americano, generando así interacción cultural”. De este modo, el proyecto de Downey conectaba distintas comunidades de las Américas, y a través de la proyección de las imágenes registradas en video, confrontaba a unas con otras, haciéndolas adquirir conciencia mutua de sus existencias.

Siguiendo estas ideas las primeras cinco obras elegidas a formar parte de la Colección FAVA son: ‘O Pao nosso de cada día’ (1978) de la brasileña Ana Bella Geiger, de la galería Henrique Faria (Nueva York/Buenos Aires), donde Geiger dibuja con mordidas de hambre el mapa de América del Sur en un pedazo de pan; ‘La Forma determina la función’ (2014) del argentino Nicolás Robbio de galería Vermelho (Sao Paulo, Brasil), donde Robbio dibuja con alambre las fronteras entre los países de América Latina; ‘Chicles (andar por Curitiba)’ (2011) del chileno Sebastián Preece, de la galería Patricia Ready (Santiago, Chile), donde Preece mapea su caminar por la ciudad y hace un retrato de la misma a partir de la clasificación arqueológica de los chicles recogidos en el camino; ‘Oro Dulce’ (2011) de la chilena Francisca Benítez, de galería Die Ecke (Santiago, Chile), donde Benítez conecta al Chile rural y urbano a través de un dibujo que une el destino final de los frascos de jalea de membrillo producidos en la finca familiar; y finalmente, ‘#Proyecto Pregunta’ (2014) del colectivo MilM2 (Santiago, Chile), donde a través de un sistema de letreros se invita al público a plantear preguntas acerca de su entorno político, social y cultural, creando así un mapa de las demandas e inquietudes de la sociedad en el momento actual.

Pablo León de la Barra.

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FAVA GOES!

This is the battle cry that kicks off the instalment of the FAVA Collection. Something necessarily urgent in Chilean artistic and cultural reality, and whose starting point is to establish a dialogue between works of art that map and connect the different territories and geographies within and outside of Chile, thus establishing new networks of thought.

In this way, the FAVA Collection emerges as a response to several factors that are not unique to Chile, but rather, are also present in most of the different cultural scenes in Latin America:

1. The state’s disengagement over the last decades from supporting cultural institutions and museums, and the lack of support in the construction of public art collections within these venues;
2. The lack of private art collecting and philanthropy in order to back up these efforts;
3. The need to connect artistic production with social commitment.

Alfredo Jaar, a Chilean artist based in New York City, says in one of his pieces: “Cultura = Capital, 2012 (an illuminated sign on the facades of different cultural institutions). With this, he is pointing to the fact that cultural activity also generates economic activity, but even more importantly, it generates social capital. The FAVA Collection proposes an understanding of artistic production not only within the generation of economic capital gain, but also, of cultural added value, for artistic production is what generates ideas that question and propose alternatives to the structures we live in. Thus, a work of art exists not as a luxury item, only accessible by elite members of society, but also as a mirror/reflection of different realities and as a window that allows for one to foresee and think about the construction of other possible realities.

Through the creation of the FAVA Collection, we want to propose a different kind of collection, one that is in constant construction, where the first pieces function as cornerstones that give structure and propose paths for the future growth of the collection itself. The chosen artworks therefore work as a set of tools that allow us to deconstruct pre-existing maps in order to draw up new physical, mental, and sentimental maps, which in turn allow us to think of new routes and cartographies that question Chile’s isolation from the rest of the American continent’s territories, as well as to investigate the charting of new geographies within Chile itself.

The idea is for the FAVA Collection to transit through different places in Chile before settling into a fixed location, functioning as a mobile museum. This idea is inspired by both Chilean singer Violeta Parra’s gathering tent, as well as by the project Video Trans Americas (1973-1976) by Chilean artist Juan Downey. In December of 1965, Violeta Parra installed a circus tent in an area of La Reina named La Cañada, on the outskirts of Santiago. She called this installation a “National Folklore University”, inspired in her memories of the nomadic circuses where she would sing as a young woman. During the day, guitar, painting and crafting workshops would be held there; at night, the tent would transform into a gathering place for artists and musicians. “This is where the unknown songs shall be heard, those that spring from peasant women, from the joys and complaints of miners, from the dance and poetry of the islanders of Chiloe,” wrote Violeta. Meanwhile, from 1973 to 1976, Downey travelled from New York to the Americas, making stops in Texas, Mexico, Guatemala, Peru, Bolivia and Chile, filming the different communities he encountered in his journey. Referring to the travel and documentary project he called Video Trans Americas, Downey said, “Many of the cultures in the Americas today exist in complete isolation, without conscience of the variety of myths that they share. This road trip is designed to develop a holistic perspective between the various peoples that inhabit the American continent, thus generating cultural interaction.” In this way, Downey’s project connected the different communities of the Americas, and through the projection of the images he captured on film, he confronted one against the other, causing them to acquire a mutual consciousness of each others’ existences.

Following in the same line, the first five works of art that were chosen to form part of the FAVA Collection are: O Pao nosso de cada día (1978) by Brazilian artist Ana Bella Geiger, from Henrique Faria gallery (New York/Buenos Aires), in which Geiger draws a map of South America with hungry bites taken out of a piece of bread; La Forma determina la función (2014) by Argentinian artist Nicolás Robbio, from Galería Vermelho (Sao Paulo, Brazil), in which Robbio draws the frontiers of Latin American countries with wire; Chicles (andar por Curitiba) (2011) by Chilean artist Sebastián Preece, from Galería Patricia Ready (Santiago, Chile), in which Preece maps out his route through the city and portrays it by archeologically classifying wads of chewed gum which he picked up along the way; Oro Dulce (2011) by Chilean artist Francisca Benítez, from Die Ecke gallery (Santiago, Chile), in which Benitez connects rural and urban Chile through a drawing that ties together the final destinies of quince paste jars produced on a family farm; and finally, #Proyecto Pregunta (2014) by the MilM2 Collective (Santiago, Chile), in which a signage system calls upon the public to pose questions regarding their political, social, and cultural surroundings, thus creating a map of our current society’s demands and concerns.

Pablo León de la Barra.